Tu abuela te ha curado con por lo menos 1 de éstos 8 remedios

Ellas siempre estan para cuidarnos… a su manera claro

1. Aloe Vera

Ya sea para compatir el dolor por quemaduras o para aliviar picazón por picaduras de insectos o alergias. La abuela siempre tiene una hoja de aloe a mano. La corta de la planta, la parte a la mitad y la pasa por toda la zona afectada. 

Cuidado! no vayas a chuparte los dedos porque su sabor horrible y amargo se quedará en tu boca por horas.

4. Cose la ampolla

Siempre que te compras zapatos nuevos haces lo mismo: los estrenas justo el día que más tienes que caminar. Así es que se te llenan los pies de ampollas y agujetas.

Para eso la abuela nos enseñó que pasar una aguja fina con hilo por dentro de la ampolla y luego dejar el hilo atravesado, nos va a curar en cuestión de pocos días.

El hilo ayuda a que el líquido de la ampolla se extraiga, sin que la piel se levante y genere una herida dolorosa.

Ah, y no duele! Pues la piel de la ampolla ya está muerta...

7. Leche con miel y guaco

No importa cuál sea el dolor que padeces, el guaco parecería curarlo todo. Simplemente hierve leche con hojas de guaco y déjala reposar por unos 30 minutos. Luego endúlzalo con miel y te lo bebes o lo pasas por la parte de tu cuerpo afectada.

Entre sus beneficios, el guaco ayuda problemas de piel, desordenes diuréticos, dolores del cuerpo y enfermedades respiratorias.

10. Vahos de tilo

Parecería ridículo y molesto, pero éste si que es un santo remedio.

Ni bien se escucha nuestra fuerte toz, la abuela sale a perseguirte para hacer vahos de tilo o eucalipto. 

Consiste simplemente en hervir flores de tilo (y si quieres otras hierbas también) en una olla grande con bastante agua. Una vez listo te paras frente a la olla y con una toalla en la cabeza intentas respirar profundo inhalando la mayor cantidad de vapor posible por varios minutos.

El tilo tiene la cualidad de aliviar jaquecas tensionales, migrañas e infecciones sinusales. Además su delicioso aroma desestresante deja la casa oliendo de maravillas.

13. Gárgaras de sal y limón

Es salado, ácido y asqueroso, pero no hay mejor remedio para las placas en la garganta.

Media taza de agua tibia, con el jugo de medio limón y 2 cucharitas de sal hacen el remedio perfecto para quitarte esa molesta sensación de ardor e inflamación.

Este remedio casero ayuda a que la garganta irritada se cure más rápido, eliminando el moco no deseado y aumentando el flujo sanguíneo de la zona.

16. Agua por la cabeza

A los latinos por lo general nos gusta mucho estar al sol, pero rebeldes por naturaleza, no siempre usamos gorra y nos exponemos a él por demsaidas horas.

Cuando sufres de insolación el dolor de cabeza puede ser matador, y ahí viene la abuella al rescate, con un vaso de agua en mano.

No me pregunten la ciencia del remedio, pero funciona así:

Llenas medio vaso de agua. Te sientas y con la cabeza hacia abajo apoyas el vaso dado vuelta sobre ella. Al enderesarte espera unos minutos y en seguida verás cómo el agua empieza a hacer burbujitas… si señor, estás hirviendo agua con el calor de tu cabeza!

Cuando las burbujas terminan, vuelves a agachar la cabeza y quitas el vaso. Adivina que?… el dolor de cabeza seguro que ya se fué.

19. Azufre contra contracturas

Las barritas de azufre son muy populares entre nuestras abuelas para tratar todo tipo de contracturas, tortícolis y hasta dolores menstruales. El alivio del dolor es casi instantáneo!

La clave está en su propiedad de absorber electricidad estática. Si se pasa una barrita por al zona afectada se puede oír como esta cruje y en ocasiones se parte en dos o más partes, ya que se colapsan.

Para volver a usarlas, las barritas deben estar enteras, sumergirse en agua durante 30 miuntos y dejar secar antes de reutilizar.



22. Toalla mojada para la fiebre

Cuando tienes fiebre las molestias pueden ser muchas, pero la peor es el gran dolor de cabeza que a veces incluso hasta afecta nuestra visión.

Darse un baño es la primera opción y seguro que es eficáz, pero no siempre es suficiente.

En esos casos, deja un recipiente con agua fría junto a tu cama y moja una o dos toallitas pequeñas. Escúrrela y ponla en tu frente.

Ésto aliviará la sensación de dolor y altas temperaturas para ayudarte a estar más cómodo.